Autor Pedro de Vicente
Este espantoso nombre, es como llama Linkedin a lo que aparece justo debajo de tu nombre. Es decir, es lo que podemos llamar nuestra descripción profesional. Disponemos de 120 caracteres, con espacios incluidos, para definir quiénes somos como profesionales. Como sabes, la mayoría de los usuarios de Linkedin, desgraciadamente, escriben aquí el cargo que desempeñan y la empresa para la que trabajan. Así podemos leer cosas como: “Director Comercial en XXX”, o “Bussiness Controller en YYYY”.
Ciertamente, el titular profesional tiene más importancia de la que puede parecer a primera vista, sobre todo, de cara a generar tráfico hacia nuestro perfil, lo que supone o puede suponer, mayores oportunidades profesionales para nosotros, sean estas nuevos empleos, nuevos proyectos, nuevos contactos, etc.
Ten en cuenta que, cuando alguien hace una búsqueda en Linkedin, en los resultados de esa búsqueda, lo que aparece en la “vista básica” es nuestro Nombre, la Fotografía y el Titular Profesional, además del nivel de relación y los contactos y grupos que tenemos en común. En la vista ampliada, en cambio, hay que añadir la Experiencia Actual y la Anterior. Por tanto, teniendo en cuenta estos pocos datos, debes preguntarte, qué es lo que hace que alguién entre definitivamente en tu perfil, cuando lee ese breve resumen que aparece, además, junto a otros muchos. Pues bien, “el Titular Profesional” puede ser el factor que marque la diferencia.
Entonces, y una vez dicho esto, ¿debo o no definir mi ”Titular Profesional” en base al cargo que ocupo y a la empresa en la que lo desempeño?. Mi opinión es que sí y que no. Me explico. Si eres el Director Comercial de Coca Cola, P&G, Danone, etc, por favor, dilo lo antes posible y lo más alto que puedas, en cambio, ¿qué significa ser el Director Comercial de una empresa desconocida?, ¿Qué información estamos ofreciendo al mercado, qué estamos comunicando sobre nosotros, cómo nos estamos “vendiendo”, en el mejor sentido del término? , y lo que es más importante, ¿qué información de valor para los otros, estamos transmitiendo?.
Ilustro la respuesta con el caso de uno de mis clientes, un Area Manager para una empresa de maquinaria cuyo “Titular Profesional” decía: “Area Manager en XXX para EMEA”. Realmente, el nombre de la empresa, en este caso, no aportaba nada a su definición como profesional. Trabajando con él, tratamos de definir cuál era “su propuesta de valor”, es decir, qué es aquello que las empresas, dentro de su sector, más van a valorar de su trayectoria profesional y que por tanto, lo pueden hacer “atractivo” para dichas empresas. Vimos que, aunque su área de actuación era EMEA, también conocía mercados como el Latino Americano. Es decir, que nuestro Area Manager, había gestionado durante años algunos de los llamados Mercados Emergentes: Medio Oriente, Norte de África y LatinoAmérica. Conocía en profundidad a los Dealers en cada país, mantenía los contactos y un buen nivel de interlocución con cada uno de ellos. Sabía que mercados estaban creciendo y donde podía haber oportunidades de negocio actuales. Pues bien, decidimos cambiar su Titular Profesional de “Area Manager en XXX para EMEA”, a ” Experto en Mercados Emergentes y Redes Internacionales de Distribución en el sector de la maquinaria industrial”. En total, 111 caracteres con los espacios incluidos. Creo, modestamente, que no es ni parecido. En el primer caso, no estamos comunicando aquello que es, realmente, su valor diferenciador, aquello por lo que las empresas van a estar dispuestas a pagar. En el segundo, creo, que conseguimos transmitir algo más: aquello que puede ser valorable, destacable y, por tanto, diferenciador en una trayectoria profesional.
Sabes, el tiempo medio de permanencia de un profesional en una misma empresa está entre 3 y 5 años, lo que significa que, a lo largo de una carrera, cambiaremos de trabajo entre 5 y 8 veces. Creo que ha llegado el momento de considerarte un profesional que “vende” sus servicios a diferentes empresas. No importa si, actualmente, tienes un contrato indefinido. Cada vez más, tu empresa eres TÚ. Se llama “TU NOMBRE Y APELLIDO S.L.” Asi que, aplícate el cuento y empieza a tratar de responder a preguntas como: Quién soy realmente como profesional; por qué me pagan lo que me pagan; qué es lo que se valora de mi; en qué soy realmente bueno; qué logros significativos he conseguido a lo largo de mi carrera; cuáles son las habilidades que me ayudan a conseguir resultados.
Las respuestas a estas y otras preguntas te van a ayudar a redefinir tu “Titular Profesional” y a mostrar a los demás aquello que realmente es valorable y diferenciador. Lo que llamamos tu verdadera “propuesta de valor”. En marketing se dice que sin propuesta de valor no hay negocio. Algo parecido ocurre a nivel profesional. Sin “Propuesta de Valor Profesional”, estás desaprovechando una gran oportunidad de comunicar a tu mercado, todo o parte, de aquello que puedes hacer por ellos que, en definitiva, es en lo que los demás pueden estar interesados. No definas nunca tu “Titular Profesional” en términos de QUIÉN ERES, sino en términos de QUÉ PUEDES HACER POR MÍ.